Pintores de comunidades en Barcelona
Pintar sobre una humedad que no se ha tratado dura dos inviernos. Y la comunidad paga dos veces.
Porque pintar no arregla nada de lo que la estropea. La pintura tapa el síntoma y el agua sigue debajo haciendo su trabajo.
El agua sube por capilaridad desde el terreno y se queda en el primer metro de pared. La pintura plástica no transpira y sin dejar salir la humedad: la encierra.
Si no se cuida al año vuelve a estar igual.
Si se lija lo que se ha caído, se masilla, se pinta y se cobra. Si no miras la causa por qué se cayó y se repara en profundidad al poco vuelve a deteriorarse.
Es el trajo que más veces se repite mal.
Cuatro pintadas en veinte años cuestan más que cortar la humedad una vez. Y las paredes del edificio nunca llega a estar bien.
Tratar la humedad y el revestimiento es fundamental.
La diferencia no se ve el día de la entrega. Se ve tres años después, que es cuando una pintura mal preparada empieza a fallar.
Cortando la capilaridad, la humedad deja de subir. Es la única forma de que la pintura dure.
Protección retirada, aspirado y fregado del recorrido. No se deja para el final de la obra.
Con revoco transpirable y pintura al silicato o a la cal, el vapor sale en lugar de encerrarse.
Si hay que montar protección, es cuando más barato sale hacer la iluminación o los remates.
Se trabaja por tramos alternos y por mitades del ancho. Nadie se queda sin subir a su casa.
Es la partida más barata de un vestíbulo y la que más se nota por lo que cuesta.
Todos los vecinos, cuatro veces al día. Y ocho situaciones en las que una escalera bien o mal pintada cambia la sensación del edificio entero.
Todos los día los vecinos en cada trayecto a casa. Se ve tanto que se deja de mirar, hasta que se cambia.
Suben varias veces al día. Una escalera cuidada se trata mejor que una descuidada, todo cuenta.
Rozando la pared con las bolsas en cada tramo. Por eso el zócalo se elige distinto que el resto.
Muebles y cajas contra las esquinas pintadas. Se debe prever y proteger los salientes.
Con las manos en la pared en cada tramo. Ahí importa que la pintura sea resistente y lavable de verdad.
Una escalera con desconchados y en mal estado le pone precio al piso antes de llegar a la puerta.
La humedad por capilaridad trae moho, se nota en el aire. Afectando a las personas con asma.
El estado de las zonas comunes entra en la valoración del inmueble, y las paredes es lo primero que ve.
Las paredes las ve todo el edificio, pero la humedad la respira todo el edificio. Y quien tiene problemas respiratorios es quien primero lo nota, aunque no sepa de dónde viene.
Es donde está la diferencia entre una pintura que dura quince años y otra que dura dos. Y es lo que no aparece en un presupuesto barato.
Es la razón por la que una escalera se repinta cada cinco años. Se ve en el arranque y se corta antes de pintar, no después.
Se retira la protección de la zona de paso, se aspira y se friega el recorrido. No se deja para el final ni para la limpiadora.
Se hace un tramo completo, se deja transitable y se pasa al siguiente. Nunca hay una planta sin acceso.
Si el soporte está sano y solo hace falta una mano, lo decimos. No vendemos un saneado que no hace falta.
No pintamos fachadas, ni patios de luces, ni el interior de las viviendas: eso es otro servicio con otro material. En comunidades, solo la zona común de entrada: portal, vestíbulo, zaguán y caja de escalera.
Solo hacemos vestíbulos, hall, zaguán, portales y entradas de accesos exteriores en edificios de oficinas y comunidades de vecinos.
1 · EL DIAGNÓSTICO
Si la mancha llega siempre a la misma altura en todo el perímetro, es capilaridad. Si baja desde arriba, es filtración y el problema está en otro sitio. Utilizar detectores de humedad es imprescindible.
Golpear con los nudillos: si suena hueco, está despegada, aunque se vea bien.
3 · DEJAR SALIR EL VAPOR
Un mortero que deja salir la humedad residual en lugar de encerrarla. Con la pintura plástica pasa lo contrario: la sella dentro y la pared se abomba.
Los revestimientos tradicionales con base de cal suele ser transpirables.
2· CORTAR LA SUBIDA
Inyectada en la base de los muros en 2 hileras alternas cada 10 centímetros, impermeabiliza el poro y detiene la subida del agua. Es la partida que decide si la obra dura. Después del tratamiento se hace la prueba de estanqueidad.
Sin esto, todo lo demás es maquillaje.
4 · Y ENTONCES SE PINTA
Las pinturas minerales que dejan respirar el soporte. En finca clásica además son las que respetan el estuco original si lo hay.
La pintura plástica se usa en soported sanos y secos, no de forma universal.
Si al abrir aparece estuco a la cal recuperable bajo la pintura, lo decimos antes de seguir: recuperarlo cambia el presupuesto y cambia el resultado. En finca del Eixample y de Gràcia pasa más veces de las que parece.
Las que salen en toda junta y casi nadie responde por escrito. Si falta la tuya, escríbenos.
Porque el problema casi nunca es la pintura: es la humedad que sube por capilaridad desde el terreno. La pintura plástica la encierra en lugar de dejarla salir, así que a los pocos meses vuelve a abombarse.
Mientras no se corte la capilaridad en el arranque, se va a repintar cada cinco años indefinidamente. Se ve en un momento: si la mancha llega siempre a la misma altura, es eso.
Normalmente tres cosas, y las tres se pueden omitir sin que se note el día de la entrega: el saneado previo, la imprimación adecuada al soporte y la limpieza diaria del recorrido.
Hay una pregunta que lo aclara enseguida: pregunta a las dos empresas qué hacen si al lijar aparece la pared hueca. Una dirá que se lija y se pinta; la otra dirá que hay que parar y ver de dónde viene el agua. La respuesta dice más que el precio.
Se puede, y muchas comunidades lo hacen por presupuesto. Lo que conviene saber es que la zona nueva va a dejar en evidencia a la vieja, y que hacerlo todo de una vez sale bastante más barato porque la protección ya está montada.
Si se hace por fases, se anota el color y el acabado exactos para que la segunda fase compre lo mismo, aunque pasen dos años.
No entran en la partida salvo que se acuerde. Pero conviene mirarlo: si están descoloridas o desiguales, la escalera recién pintada las deja en evidencia y el resultado se ve a medias.
Se lija y se pinta en la misma obra con el acuerdo de cada propietario, y sale mucho más barato que hacerlo suelto después.
Con pinturas al agua, silicato o cal, poco: unas horas por tramo y sin olor fuerte. Las que dejan olor días son los esmaltes al disolvente, y en zonas comunes se usan solo cuando no hay alternativa.
Se avisa con cartel de qué tramo se está pintando y cuándo se puede pisar.
Lo que sea de los vecinos, sí, y se avisa con antelación. Los felpudos, las plantas y los paragüeros se retiran antes de empezar cada tramo.
Lo que es del edificio —extintores, buzones, cuadros de contadores— lo protegemos nosotros. Y si hay un vecino que no puede bajar a retirar sus cosas, se le ayuda: forma parte del trabajo.
La visita para ver el estado del soporte, en Barcelona ciudad y en el Barcelonès: Eixample, Gràcia, Sant Andreu, Ciutat Vella, Sants-Montjuïc, Les Corts, Sarrià-Sant Gervasi, Horta-Guinardó, Nou Barris, Sant Martí, L’Hospitalet y Badalona.
Los cajones con lo que casi nadie lee y algunos necesitan. Abre el que te haga falta.
Es el problema más caro de ignorar y el que más veces se pinta encima. En el arranque de la escalera, el agua del terreno sube por los poros del muro y se queda en el primer metro de altura. La pintura plástica no la para: la encierra, y por eso se abomba y se desconcha.
Manchas hasta una altura constante en todo el perímetro. Pintura hueca al golpear con los nudillos. Y salitre blanco en la superficie, que es la sal que trae el agua al evaporarse.
Si la mancha llega siempre a la misma altura, es capilaridad. Si baja desde arriba, es filtración y el problema está en la cubierta o en una bajante, no en la pared.
Con una barrera química inyectada en la base del muro, que impermeabiliza el poro y detiene la subida. Y con un revoco transpirable encima, que deja salir el vapor en lugar de sellarlo dentro. Después se pinta con silicato o cal, no con plástica.
Pintar una escalera cada cinco años durante veinte años son cuatro pintadas. Cortar la humedad una vez cuesta menos que esas cuatro juntas.
Sobre soporte sano y seco. Es la más habitual, la más económica y la que peor se comporta si hay humedad: sella el vapor dentro.
La más transpirable de todas y la que corresponde en finca clásica con estuco original. Además, tiene efecto antimoho por su pH.
Distinto del resto de la pared: es la zona que reciben las bolsas, los carros y las manos. Merece un acabado propio.
Mineral y transpirable. Reacciona químicamente con el soporte, así que no se despega. Es la que usamos donde ha habido humedad tratada.
Para barandillas, puertas y carpintería. Sin el olor de los esmaltes al disolvente, que en zona común es un problema.
Si bajo la pintura aparece estuco a la cal en buen estado, se recupera en lugar de pintarlo. Cambia el presupuesto y cambia el portal.
Las muestras se preparan en pieza y se llevan a la junta. Ver un color en una carta impresa y verlo aplicado en la pared del propio portal no tiene nada que ver.
Una del arranque de la escalera desde abajo, otra de una mancha de cerca y otra de un tramo entero. Con eso ya sabemos si es capilaridad o filtración, y si hace falta saneado o solo una mano.